lunes, enero 10, 2005

DOSSIER ALEJANDRA MARTINEZ EN BRUMA Y PRESENCIA

DOSSIER ALEJANDRA MARTÍNEZ









EN BRUMA Y EN PRESENCIA














Unå åMï§TåÐ...




Una amistad deja huella en mi interior,
está tan dentro que causa temor,
de un día ver lejano
lo que florece hoy.

De tener que sentir ausente,
lo que me mantiene hoy
una llave directa al corazón
que un día añorará lo que le da razón.

Es como ola que rompe el rencor,
que da templanza a todo mi dolor,
antes que explote es ya mi protección,
antes de errar es ya mi salvación.

Una amistad que me guía hoy,
a un horizonte que me refleja como soy,
que me enseña a comprender a donde voy,
una amistad deja huella en mi interior...

Y ya no creo
que pueda ser mejor,
aunque mucho me espera,
el corazón aprende,
a salvar segundos...
tomar la decisión,
de sentir muy dentro,
de nuevo la ilusión,
de una amistad...
que marca el corazón.






















MïL FåçëTå§...




Mil facetas de mi,
todas siempre con algo que decir,
hoy silentes, lejanas,
fingiendo no existir.

Mi entorno grita,
reclama hacerse oír,
cada “yo” comprende algo
y luego busca desistir.

Hoy llorar, ayer reír,
todo a un mismo latir,
y no lo entiendo,
ya no se que sentir.

Sueños, miedos y recuerdos
mensajes pasajeros,
que no acierto a discernir,
que no quiero distinguir.

Mi espíritu nace y vuelve a morir,
grita o se limita a asentir,
todo a un mismo punto...
a un solo latir.

Crédula e ingenua,
desconfiada y fiera,
bajo la misma estrella,
sobre la misma senda.

Soy muchas sin ser ella,
la que antes fuera,
soy nadie y soy mil ella,
todas complejas,
todas intensas.

No se que pienso, no se que quiero,
a veces creo que estoy muriendo,
pero estoy viva, sigo sufriendo,
me desespero,
ya no me entiendo.

Soy fuego y hielo,
dudo y creo,
confieso y miento,
soy un tormento,
mil “yos” en un encuentro,
sin un sendero,
dudando al tiempo.

Mil facetas de mi,
todas contrarias,
siendo y coexistiendo,
muy profundo en mi.

Mil facetas de mi
que se desconocen entre si,
que destruyen y crean el mismo frenesí,
que viven y mueren por el mismo sentir.







































Påz...




En la armonía de lo taciturno,
en el sosiego de lo nocturno,
en el desplante de lo inoportuno,
en el desdén del infortunio.

Ante la desidia desaprehensiva de este mundo,
ante el insensato paliar del injurio,
ante el trémulo amparo de lo oscuro,
en un efímero enardecer por lo justo.

Entre el melifluo elixir de la muerte
y el copioso sinsabor de la vida,
en un punto equidistante de la fe y la apatía,
en una desaforada adipsia de compañía.

Ante el recuerdo de esa bélica apatía,
reina en la melodía de la nada,
en la templanza de la calma,
un suave indicio de aquella alba.

Un febril recuerdo,
renueva el acuerdo,
cae hasta el cielo,
vuela hasta el suelo,
y es que es la paz...
ese mi último consuelo.





















Dûdå...




Sacrílega incertidumbre,
que guías mis pisadas,
doblega tu marcha,
aleja tu andar.

No perpetues tu voz infinita,
no confieras ni un mudo soñar,
extiende tus alas, busca otro mar,
que entre mis olas, no habrás de nadar.

Atiende a mi súplica quimera infranqueable,
destierra tus ansias de mi soledad,
no embriaguez mis labios con tu manantial,
mi ser está opaco de tanto soñar.

Con lagunas taciturnas de olvido,
confórmate y no pidas más,
ahógate en sus aguas de piedad,
que brisa y perfume de adiós,
es cuanto podrás tu aspirar.

Escúchame bien murmullo de ayer,
sobre esta trémula piel,
te prohíbo vuelvas a correr,
libera mi sangre de tu silente hiel.

Si sucumbo en tu lascivo camino,
y caigo abatida en tu lóbrego destino,
no pretendas que no oíste este pedido,
ven en búsqueda, en tu plegaria confió,
serán tuyos después del vació...
todos mis designios.



















FRå§ë§ PëRÐïÐå§...



Palabras que inician igual,
mentiras que hieren sin más,
promesas que pasan sin dar,
minutos que no se han de borrar.

Síntomas de la eternidad,
síndromes de la infinidad,
silencios en la inmensidad,
consejos que no he de escuchar.

Susurros en la oscuridad,
obstáculos en mediocridad,
paroxismos y menguante felicidad,
olores, colores y profundidad.

Sinfonía que no sabe acabar,
armonía que no oso profanar,
sublime magia que me hace volar,
infame engaño que me ha de matar.

Cuerpos en taciturno temblar,
tiempo que se rehúsa a avanzar,
infortunios que sé disfrutar,
instantes que me han de impregnar.

Designios que no he de aceptar,
códigos que no se descifrar,
engaños que no quiero observar,
palabras que no pretendo soltar.




















BåTåLLå§ InTëRNå§...



Cuán larga es la daga,
que clava la conciencia,
en su propia esencia.

Cuán cruel aquella pena,
que es víctima
de su propia intriga.

Suicida es la lucha que te lleva,
contra el mundo y su luz lóbrega,
más muerta estas cuando pretendes,
declarar batalla a tu conciencia.

El alma no precisa enemigo de guerra,
para dar castigo a su propia pena,
para quebrar en dos su faz ligera,
el arma es su propia fuerza,
el traidor su mismo cuerpo.

Callar quiebra más los silencios
en medio de los pensamientos,
que un grito intenso,
que llegue hasta los cimientos
de todos los sentimientos.

Es por eso que enclaustro hoy mis miedos,
y con premura confieso,
que es cruel la lucha que hoy libro...
bajo la tormenta de los viejos recuerdos.




















BïFûRÇåÇïóN...




Al frente una bifurcación,
aquí una importante elección,
un cambio de dirección,
invariable decisión.

Una lucha o un adiós,
he ahí la opción,
antes solo confusión,
después solo resignación.

Esta la historia de mi obsesión,
elección tras elección,
decisión tras decisión,
desilusión tras desilusión.

Delante de mí el término de la canción...
o una simple continuación,
amargura y perdición,
olvido y desolación.

Inverosímil convicción,
complicada decisión,
añorada ilusión,
o fuerza y resignación.

He ahí la cuestión,
miedo y adiós,
valor y pasión,
cruel bifurcación.

















ÇåLLåÐ...




Callad que no sois digno de la tierra
que vuestra traicionera planta
osa profanar.

Callad que no sois digno,
del sublime aire
que vuestros pútridos pulmones
pretenden respirar.

Callad que vuestros impíos ojos,
no son dignos de las imágenes
que en este edén pueden vislumbrar.

Callad que vos no sois digno
del perfume de paz
que osas aspirar.

Callad que vos mancillas el aire
de solo pensar,
callad que no sois digno
de los ecos que os han de acompañar.

Callad que el espíritu reclama silencio
para volver a soñar,
callad que es inmenso el mar,
mas ínfima la piedad.

Callad que no estoy dispuesta a escuchar...
¡callad!, que no sois digno de hablar.



















¥ Ðë NûëVö ÇòN§PïRó...




Tiempo atrás
el destino te puso en mi caminar,
y con solo las miradas cruzar,
supe que habría de volverte a encontrar.

No se porque se cruzó nuestro andar,
sólo sé que el destino se ha puesto a trabajar,
que nada es casualidad,
y por alguna razón te volví a hallar.

Tal vez sea yo la guía que te salve de naufragar,
y te lleve directamente a quien debes amar,
una infinita dicha me invade al en eso pensar,
ruego sea esa la misión que he de realizar.

Hay algo en tu mirada que la fe en ello me hace avivar,
algo en tu sonrisa que me hace en ti confiar,
algo en tu presencia que a mis instintos hace dudar,
algo en ti que mi razonamiento hace nublar.

Algo en tu esencia me parece ayudar,
a entre la multitud poderte encontrar,
y entre la bastedad de las estrellas del sistema solar,
poder sin duda alguna distinguir tu brillar.

Se que el destino me hizo hoy hacia a ti caminar,
confío me indique también como he de actuar,
no puedo dejar de temblar...
¿qué habrá en este nuevo día de pasar?•





















ËN§ëÑåNzå§ ëXTëRNå§...




Contemplo un horizonte,
que me invita a meditar,
que me llama al pensamiento,
con presteza voraz.

Concibo lo que veo,
como un mensaje fugaz,
que me entrega certezas,
que me lleva a soñar.

Trazos, recuerdos, realidad,
observo un destino distante,
que un día veremos llegar,
lágrimas recorren nuestro inmenso mar,
en espera de que ese día comience a brillar.

No es dolor, es angustia,
incertidumbre en el cristal,
de nuestras miradas perdidas,
en el lago de la eternidad.

Traicionera paz y quietud,
que te impulsa a callar,
ese mar torrencial,
que por dentro quiere estallar.

Miradas vacías,
inquietas, ligeras,
pues ya no pueden ceder,
se encuentran lejanas...
buscando más fe •



















TëMpLåNzå...




Hay un momento en la vida,
en el que explotar es la única medida,
para encontrar una salida,
y sanar toda herida.

Y quisieras la fuente de maldad destruir,
pero es irónico el discernir,
que el esa fuente destruir,
es sólo eso, destruir.

Que al tomar esa determinación,
sólo quedará eso, destrucción,
destrucción y desolación,
sin fin ni bifurcación.

Así que entras de nuevo en meditación,
buscas paz para la razón,
serenidad para el corazón,
un freno para la pasión.

Y en tu búsqueda de templanza,
te hundes en la desesperanza,
al ver que no queda ninguna proeza,
por realizar para borrar la ofensa •























MûNÐö§ PåRåLêLö§....




Respuestas provenientes de un lejano murmullo,
misterios que se revelan con un solo susurro,
desconcertante encuentro,
entre dos almas, víctimas del mismo tormento.

Una, luz de esperanza,
otra, certeza que aplasta,
tangencia de la misma andanza,
verdades que se delatan.

Futuro incierto,
saber inquieto,
grata compañía,
unidas por una elegía.

Un solloza sublime que me acongoja,
en la distancia hace oportuna cualquier cosa,
lo que pido sin el variante de la prosa,
los secretos de la vida a mis pies se postran.

Son mensajes divinos,
que me destrozan,
son oportunidades nuevos,
que no cualquiera goza.

Coincidencias de la vida,
que nos traen alegrías,
que no son comprendidas,
hasta que una frase abre las heridas
y te brinda el porqué de cada día •



















TRåNQûïLïÐåÐ...




Qué tranquilidad,
qué paz, qué serenidad,
triste fragilidad,
constante oscuridad.

Armonía sin novedad,
en este vacío sin piedad,
calma sin contrariedad,
perfección y libertad.

Sin dolor, sin maldad,
con ausencia de bondad,
silencio en la adversidad,
inexplicable verdad.

Sin compañía, sin nadie más,
que la profunda oscuridad,
sin recuerdos de maldad,
todo es serenidad.

Y sólo eso habrás de encontrar,
en la muerte sólo hay tranquilidad,
inquebrantable oscuridad,
desdicha y soledad •


























Ðêë§ê…




Y desee no despertar…
que mi letargo se remontara
en vuelo pleno por la eternidad,
en triste anhelo por la oscuridad.

Deseé jamás mirar
otra vez el sol brillar,
que mis días se perdieran
en un caos sin final.

Bajo los parpados dormida
mi alma, mi piedad,
y a flor de piel perdida,
una huella de verdad.

Y deseé no tener paz,
y deseé no llorar más,
anegando con mis ansias
aquel sueño en tempestad.

Y deseé…
por ti mi vida, juro que deseé
el abandonar el mundo,
sin segundos más de sed.

Bajo tinieblas escondida,
sobre briznas de bondad,
una rama pensativa
de este árbol de maldad.

Con los rayos de la luna,
ya con vida, ya sin faz,
sobre mi trémula esencia,
deslumbrando mi mirar.

Yo desee que terminara,
que explotara ya este mar,
que vinieran mi silencios,
me pusieran a danzar
y me indicaran ya por fin…
el camino al más allá •

















E§PëÇT®o§ Ðë ånHëLo§




Cadáveres a mi alrededor,
cadáveres de sueños que dejé perecer,
cuerpos inertes de esperanzas furtivas
que murieron cautivas como esfinges de ayer.

Seres yertos carentes de fe,
que trémulos vibran su perecer,
seres opacos y huecos,
con caretas de muerte y ansias de ser.

Cadáveres, cadáveres de viejas historias…
que murieron febriles ante un conspirar
dejando sus huellas aun en el mar
y sus cuerpos vacíos flotando en la sal.

Vestigios de almas en pena,
que murmuran a gritos lo que dejaran atrás,
dejando los muros de cada soñar,
empapados y henchidos con su penar.

Crisálidas secas…
escombros marchitos de mi sed de amar,
pisadas en la oscuridad…
pisadas de espectros…
que marchan difusos por mi soledad •























ëL TïêMPô På§ä...




El tiempo pasa,
aquellos días no volverán,
las heridas abiertas
las lágrimas no cerrarán,
pero hay un alma amiga
que siempre te acompañará.

El tiempo pasa,
las nubes negras
crean oscuridades,
pero los días siguen,
el sol ya brillará.

El tiempo pasa,
los días de lluvia con tu fe arrasan
el viento corre, se arremolina,
desvía tu andanza,
pero hay caminos a la esperanza.

El tiempo pasa,
aquella paz no volverá,
habrá conflictos,
habrá batallas,
habrá más muertes
por esa daga.

Pero... el tiempo pasa
y como antes al miedo,
se abrirá el paso a la templanza •





















ûN MûNк...




Hoy no pienso hacer nada...
sólo quiero morirme un tiempo,
y renacer en un mundo
en el que no exista
ni el pasado, ni el futuro.

En el que no tenga que extrañar,
porque nada he perdido,
porque mañana no estaré,
porque no existe el ayer.

En un mundo donde sólo sea
y no tenga que vivir,
donde el tiempo pase bajo mi mirada
incrédula del ser,
donde el tiempo camine con cada parpadeo
y se detenga con mi sueño.

Quiero renacer en un mundo
libre de mi, indiferente a ti,
que colapse con solo sentir,
que no me pida más que mi mirar erguir
y me excluya de él
cuando desee no existir.

Quiero un mundo que no exista,
que por no existir me olvide,
que por olvidarme sea,
quiero un mundo que sin mí existe...
y que conmigo se extingue •



















RëMêNB®åNZå§ Ðê åGôNïå...





Llora y grita taciturno el corazón...
ya mermada la ilusión,
vuelve la vista a aquel instante
y me sacude aquel dolor.

Murierón en lágrimas los segundos...
en amargura los minutos,
en agonía las horas,
días fuerón de dolencias,
debastadoras, latentes las carencias.

Las semanas se fueron en angustias,
añoranza en los meses de ironía,
exaltación de la alegría,
negación de tiranía.

Meses muertos de caricias,
de distancias y dolencias,
de amistades y carencias,
meses trémulos de ausencias.

Un año muere y me sacude la existencia,
oigo aquella voz que devoró mi esencia,
llega austera, una lágrima certera,
a impregnar mi vida entera.


Difusos los colores caen,
como gotas que destiñen,
esta realidad careta de su ausencia,
marfil de su querencia •




















¿Tú Qûé §åBë§?




¿Tú qué sabes de amores y desprecios?
firme mármol, hielo,
¿tú qué sabes de amor y de despecho?
¿tú qué sabes? si estás hecho de miedo.

Dime ¿con qué argumento
predicas tu verdad?,
si no eres más que hiel
si solo eres frialdad

¿Tú qué sabes de la piel y de los besos?
si eres frío, si ignoras al deseo,
¿tú qué sabes de un querer eterno?
si me niegas, si no dices te quiero.

Habla y cuenta
tu penar y tu condena,
di y confiesa
que sólo sabes ya de ausencia.

¿Tú qué sabes de distancia y de querencia?
si veo tu mismo monumento
en bruma y en presencia,
¿tú qué sabes de heridas que sosiegan?
¿qué?, si estas hecho de piedra.

Suelta a sorbos
la verdad de esta querella,
complace esta vez mi penitencia,
que tus labios me susurren tu dolencia.

¿Tú qué sabes de amar hasta el desprecio?
si el desprecio nunca a amor llega en tu pecho,
si en las garras de la duda esta tu lecho,
¿tú qué sabes mi amor, mi complemento?,
¿tú qué sabes? saber nada podrías,
de la forma en que hoy digo te quiero •

















VïêNTø PøLåR...




Un viento frío
se filtra entre unos labios amigos,
como un susurro que me anuncia que esta conmigo,
que su compañia es precisa para seguir viva.

El torrente helado
se incorpora a mis latidos
y el gélido cristal,
vierte dagas liquidas,
dagas de espuma,
dagas que quebrantan mi locura.

Ha caído sobre mi la loza de un encuentro,
a la voz de un recuerdo
cae sobre mí el despecho,
y se me destroza un ensueño.
Desde el polo el viento sopla,
atravieza la seda de mis ropas,
y se encuentra con un alma que está ya rota,
se encuentra con el delirio y lo detona.

Un gélido suspiro
me congela el aliento,
con la verdad se corta el pensamiento,
se derrocha el sentimiento,
y en el abismo de la certeza
este huracan de ideas se acerca con presteza
derrotando, eclipsando mi querencia •


















Të êxTRåÑô....





Te extraño,
cuando los días se tornan grises,
cuando el aire huele a brisa...
y te pierdo en mis deslices.

Te extraño,
cuando se que tú me piensas
y mi soledad ya desespera,
cuando tus manos estan fuera,
de mi vida y de mi senda,
cuando tu mirada me atropella
y me fundes ya con ella.

Te extraño,
en el eco de tu habla,
cuando vienes con tu aura
impregnada de distancia.

Te extraño,
como una flor de otoño,
con lo pétalos marchitos
y la vida hecha un despojo,
deslindada de tu aurora
y a la sombra de tus ansias.

Te extraño,
cuando están lejos tus labios,
y tus ojos no me miran,
y tus ecos no me nombran,
cuando mi aliento te respira
al suspiro de una ausencia.

Te extraño cuando siento
que eres mío por completo...
en otro mundo,
en otro tiempo •

















ëL åѺ §ê Vå…




El año se va,
no quiero verlo terminar,
tantas cosas que recordar
tanto que con él se irá.

El año se va
y yo quedo a tras
tú sigues presente…
tantas cosas por extrañar.

Él se va
mucho por lamentar
tú que no vuelves
yo que no se olvidar…

El año se va
y me gusta recordar,
los ratos a tu lado,
tu manera de amar.

El año se va,
mis ojos inquietos
lo observan marchar
tú vas detrás….
mi vida es el suelo que osas dejar….

Él se va,
la vida no es justa ,
el tiempo no lo es más
tus besos se quedan
como polvo de estrellas..
mezclados con sal.

El año se va,
doce lunas que habré de añorar,
mil y un misterios que descifrar
tardes de antaño para nunca olvidar.

El año se va
y no lo puedo evitar,
a tu lado será el último que habré de pasar
el ultimo invierno que sabrás entibiar,
los últimos días de tu tempestad…
motivos de sobra para ponerme a llorar.


Él se va ,
quisiera gritar…
cortarle el paso,
no dejarlo marchar,
pero mis fuerzas robaste ….
él logra escapar,
los días se escurren como mi llorar..

EL año se va,
jura que no lo dejarás,
que en ti seguirá,
que aquella noche no la olvidaras,
que en ti mi piel vivirá,
que mis besos no los borrarás.

El año se va
y no lo puedo evitar,
pero quédate tú,
nada te obliga a marchar;
los meses tienen que irse,
tú te puedes quedar.

El se va,
quédate al menos tú
para poder soportar,
que estos días de invierno no podrán regresar,
que los sueños de otoño no volverán,
que esta primavera no habrá el sol de brillar,
que en el verano no nos podremos amar…

El año se va…
Y yo se que con él tú te iras… •










Alejandra Martinez.
Tijuana, Baja California. Poeta en ciernes, 17 años de edad. Estudia el bachillerato. Ha incursionado en la blogósfera posteando textos líricos en *~*~*~Voz de LuNa~*~*~* , desde agosto de 2004.





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